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Por: Redacción Actualidad • Colombia.com

Brasil ha perdido la sexta parte del agua dulce de su territorio

La tala de bosques en el Amazonas ha ocasionado una sequía sin precedentes que ocasiona incendios en Brasil. Foto: Twitter @SomosBosqueB

La alarma crece, el país más biodiverso y con mayor riqueza hídrica del mundo ha perdido una considerable extensión de terreno con agua dulce, esto como consecuencia de la tala de bosques en la Amazonia.

Brasil es sinónimo de alegría, samba y diversión, así como de naturaleza, Amazonas, selva y vida por doquier, pero esos equivalentes se podrán quedar en solo palabras para describir algo que se fue, o mejor, que se secó.

El país más grande de Suramérica, la nación con las mayores reservas hídricas de todo el planeta se encuentra perdiéndolas a una velocidad tan alta, que existen zonas del país, en donde hasta hace unas décadas el agua abundaba y hoy ya existen problemas para su suministro, porque simplemente se ha ido secando.

Más de tres millones de hectáreas en cubiertas de agua dulce se han perdido en los últimos 30 años y el llamado Pantanal, el mayor humedal del planeta se encuentra en grave riesgo.

Los terrenos cubiertos de agua dulce que se han perdido se comparan en su tamaño a la extensión de Bélgica, asunto que tiene en alerta a las autoridades ambientales del mundo, porque infortunadamente en el país de la samba, las políticas oficiales en lugar de propender por la protección de las reservas naturales y del medioambiente, incentivan la colonización de áreas despobladas y fomentan la ganadería, con su respectiva tala de bosques.

Durante la pandemia, Brasil ha experimentado una gran sequía a causa del calentamiento global y grandes incendios se han desatado sobre el Amazonas, haciendo que extensas zonas hayan quedado calcinadas y miles de ejemplares animales endémicos de la selva murieran.

Las autoridades han confirmado que la última vez de la que se tiene registro de tan pocas lluvias en el país fue hace 91 años y en regiones del sur del país la situación es más grave, los expertos y estudiosos de la naturaleza y el ambiente saben que las lluvias en Brasil son producidas por la Amazonía, y si se tala mucho en la selva, las lluvias serán menores, por lo que selva y lluvia están estrechamente ligadas.

Tan solo en el año 2020 la tala de bosque en Brasil alcanzó los 11.088 kilómetros cuadrados, un ritmo que de mantenerse acabará con toda la selva amazónica en cuestión de unas décadas.

El estado más rico del país, Sao Paulo, se encuentra sufriendo graves consecuencias por la deforestación del Amazonas y por los efectos que ha traído el cambio climático, el suministro de agua en los peores momentos se ha visto interrumpido y el problema se acentúa cada vez más.

No solo los habitantes de las ciudades sufren con este grave problema, los agricultores también porque se están quedando sin productos para comercializar debido a que la falta de agua no permite las cosechas, entonces ya no es solo un asunto de sed, también de hambre porque no hay productos para sembrar.

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